¿Alguna vez has terminado de tejerte una prenda preciosa y se te han ido las ganas de ponértela?
Empiezas con ilusión porque has elegido un color que te encanta y no puedes dejar de mirar el ovillo de lo bonito que es. Esto nos pasa muchas veces con los ovillos de efecto degradado.
Pero cuando te la pruebas frente al espejo, algo cambia.
Los puntos están bien y el patrón es divino.
Pero tú no te ves.
Piensas que es porque aún no está terminada, que cuando avances más lo verás claro. Así que sigues tejiendo.
Hasta que la terminas y la sensación sigue ahí.
La prenda es preciosa, pero el color no te sienta bien.
Y entonces aparece la duda: “¿tan mal lo he elegido?”
Si esto te suena, sigue leyendo.
La mayoría elegimos colores que nos atraen visualmente, pero no siempre son los que mejor nos sientan.
Y cuando inviertes horas en tejer algo, esto da mucha rabia.
En esta entrada vas a descubrir qué colores te favorecen y cómo aplicar la colorimetría personal de forma sencilla para elegir mejor tus lanas.
¿Por qué es importante elegir colores que te favorecen cuando tejes?
Muchas veces pensamos que si una prenda no nos convence al ponérnosla, el problema está en el patrón o en nuestro cuerpo.
Pero en realidad puede que el único problema sea el color.
Esto se nota especialmente en las prendas que van cerca del rostro: jerseys, chales, bufandas, etc.
Porque el color que llevas puesto en esa zona es lo primero que ves cuando te miras al espejo. Y puede hacer que tu piel se vea más luminosa o justo lo contrario.
Por eso hay colores que, aunque te enamoren en el ovillo, no terminan de funcionar cuando los llevas puestos.
Y aquí es donde suele venir la confusión.
No se trata de que un color sea “bonito” o “feo”. Se trata de cómo interactúa contigo: con tu piel, tu pelo y tus ojos.
Esa interacción es la base de la colorimetría personal.
Antes de adentrarnos más en ese tema hay algo importante que necesitas entender:
tu color favorito y el color que más te favorece NO siempre es el mismo.
Tu forma de elegir lanas cambiará completamente cuando entiendas esta diferencia..
Dejarás de comprar algo solo porque te parece bonito y empezarás a elegir con intención.
Y esto se nota muchísimo en lo que tejes después.

Por qué nos equivocamos al elegir colores
Normalmente es porque elegimos lo que nos gusta, no lo que nos favorece.
Seguro que te ha pasado: ves una madeja preciosa, te enamoras, te imaginas el jersey perfecto con ella, pero cuando te lo pruebas a medio tejer ya no te convence tanto el color.
Esto pasa porque cuando eliges un ovillo o una madeja por su color, la estás viendo de forma aislada. Sin tener en cuenta cómo funcionará contigo.
En el momento que ese color se transforma en una prenda, deja de estar “solo” y pasa a formar un conjunto contigo.
Y ahí es donde empiezan a chirriar las cosas.
No es que se te dé mal elegir colores.
Es que has tomado la decisión desde un criterio (lo que te gusta visualmente) cuando en realidad necesitas hacerlo desde otro (lo que te favorece).
¿Qué es la colorimetría personal? (Explicado fácil)
La colorimetría personal es, básicamente, una herramienta para ayudarte a entender qué colores te favorecen más según tus rasgos naturales. Es decir, según cómo sean tu piel, tu cabello y tus ojos.
Cuando un color armoniza contigo hace que tu piel se vea más luminosa. Vamos, que te miras al espejo y dices “hoy tengo el guapo subido”.
Sin embargo, cuando no hay armonía pasa justo lo contrario. Te notas más las ojeras, las manchitas del rostro. En resumen, que te ves mala cara.
La colorimetría se basa principalmente en dos aspectos del color:
- La temperatura: es la tonalidad dominante del color; es decir, si son cálidos (con matices amarillos o dorados) o fríos (matices azulados).
- El valor: es la intensidad del color; es decir, si es claro u oscuro.

Estos dos factores, combinados con tus rasgos, son los que determinarán qué colores te quedan mejor.
Qué analiza la colorimetría personal
Esta herramienta se fija en tres cosas:
- tu tono y subtono de piel (cálido o frío)
- tu color de cabello y ojos
- tu nivel de contraste natural (la diferencia entre tu tono de piel y el de tu cabello y ojos). Por ejemplo: no es lo mismo tener la piel clara con pelo negro (contraste alto), que la piel clara con pelo rubio (contraste bajo).
Por qué algunos colores te iluminan y otros te apagan
Esto seguro que lo has notado alguna vez.
Hay colores que te pones y parece que has dormido fatal.
Pasa por dos motivos:
- La temperatura del color: si tu piel es cálida y llevas un top de color frío (o al contrario), hay un choque visual.
- El contraste: si tu nivel de contraste es bajo y te pones algo de un color llamativo e intenso, acaba destacando más la prenda que tú.
Si te pones una prenda y no te convence al mirarte al espejo, probablemente sea por una de estas dos cosas.
Cómo identificar tu subtono de piel sin complicarte la vida
Lo ideal es acudir a un profesional, pero puedes orientarte con estas pistas:
- Joyas:
- Si te favorece más el oro: subtono cálido
- Si es la plata: subtono frío
- Venas de las muñecas bajo luz natural:
- Si las ves verdosas: subtono cálido
- Si las ves azuladas: subtono frío
- Reacción de tu piel al sol:
- Si te bronceas fácil: subtono cálido
- Si te quemas con facilidad: subtono frío
Importante, el bronceado no influye en tu subtono de piel. Va a ser el mismo en invierno que después de un mes de vacaciones en la playa.
Y si haces las pruebas y dudas, fíate más de cómo te sientes al verte al espejo con cada tipo de color.
La teoría de las estaciones: encuentra tu paleta de colores
Si te das un paseo por las redes sociales, seguro que ves publicaciones de personas diciendo “soy primavera” o “soy invierno”.
No están hablando de la época del año en la que han nacido, sino de la teoría de las estaciones en colorimetría.
Esta teoría es una forma de clasificar los rasgos naturales de cada persona (piel, cabello y ojos) en cuatro grandes grupos de color:
- primavera
- verano
- otoño
- invierno
Cada uno tiene una paleta de colores que le favorecen más.
Por cierto, esto no es una regla ni una prohibición. Solo una guía para ayudarte a elegir mejor tu ropa.
Primavera
Si eres primavera, lo más habitual es que tengas:
- Piel clara con subtono cálido.
- Cabello rubio o castaño claro.
- Ojos claros (azules, verdes o marrón claro).
- Contraste bajo entre tu color de piel y cabello.
Te favorecen los colores claros, cálidos y con un puntito vibrante.
Ejemplos: coral, melocotón, verdes vivos o turquesas claros.

Si usas colores demasiado oscuros o apagados, es fácil que te resten luz en la cara.
La pista:
Si cuando te pones una prenda negra notas que te endurece el rostro (marca más las imperfecciones), es bastante probable que seas primavera.
Verano
Si eres verano, lo más habitual es que tengas:
- Piel clara con subtono frío.
- Cabello rubio, castaño claro o medio; con matiz ceniza.
- Ojos claros (azules, grisáceos, verdes o marrón claro).
- Contraste bajo entre tu color de piel y de cabello.
Te sientan bien los colores fríos, suaves y pasteles / empolvados.
Por ejemplo: rosa palo, azul grisáceo, lavanda, verde salvia.

Los colores demasiado intensos o cálidos hacen que tu piel se vea apagada.
La pista:
Si los colores muy vivos (un fucsia o naranja fuerte) hacen que destaque más la prenda que tu cara, es señal de que tus rasgos son suaves como los de la paleta verano.
Otoño
Si estás dentro de la estación otoño, es probable que tengas:
- Piel con subtono cálido.
- Cabello castaño medio a oscuro, cobrizo o pelirrojo.
- Ojos marrones, verdes o avellana.
- Un contraste medio entre tu tono de piel y el de tu pelo.
A las personas otoño les favorecen los colores cálidos e intensos.
Por ejemplo: mostaza, teja, verde oliva, marrón chocolate.

Los colores fríos o demasiado brillantes (un azul celeste por ejemplo) no son para ti.
La pista:
Si el color mostaza, que no le sienta bien a la mayoría, a ti te hace verte más radiante, es una buena señal de que eres de paletas cálidas como esta.
Invierno
Si tu estación es la de invierno, es casi seguro que tengas:
- Piel clara o media con subtono frío.
- Cabello oscuro (castaño o negro) o rubio ceniza.
- Ojos oscuros (marrones, negros PERO también azul intenso).
- Un contraste alto entre tu tono de piel y el del pelo.
A las personas invierno les favorecen los colores fríos e intensos. Por ejemplo: fucsia, azul eléctrico o verde azulado.

La pista:
Si los colores fríos e intensos como el fucsia te favorecen un montón incluso cuando tienes un día regular… Es señal de que esta paleta va bastante contigo.
Si después de leer todo esto no lo tienes claro, quédate con esto:
- Si tus rasgos son cálidos: primavera u otoño
- Si tus rasgos son fríos: verano o invierno
A partir de ahí, puedes ir probando con prendas que ya tengas en casa y que se correspondan con los colores sugeridos para cada estación.
Póntelas cerca de la cara y mírate al espejo. Es muy importante que lo veas con luz natural, así que intenta ponerte al lado de una ventana.
¿Qué sensación tienes con cada color?
Elegir lanas: cómo aplicar la colorimetría para saber qué colores te favorecen
Ahora viene el momento de la verdad: qué hacer cuando tienes el ovillo delante.

Si quieres ver más combinaciones, puedes ver todos nuestros ovillos degradados aquí
Porque una cosa es entender qué colores te favorecen, y otra muy distinta es saber verlo cuando estás a punto de comprar.
Dónde colocar cada color en tus prendas
Regla clave:
Los colores que van cerca del rostro son los más importantes.
Por eso en prendas como:cuellos, canesús, chales, jerseys, bufandas, gorros, etc., apuesta por colores que sepas que te favorecen sí o sí.
Los colores que te gustan pero que no te favorecen tanto puedes usarlos en: mangas, parte inferior de jerseys y tops, faldas, detalles, etc.
2 errores comunes al elegir colores para tejer tus prendas
1- Elegir un color solo porque está de moda
Que sea tendencia no significa que te vaya a sentar bien a ti.
Si te gusta un color de moda, adáptalo: busca ese mismo color en una versión más cálida, más fría, más intensa o más suave (según tu estación).
Muchas veces nos quedamos con el color exacto del patrón cuando en realidad hay muchas más opciones dentro de esa gama de hilo o lana.
2- Elegir un ovillo solo porque te parece precioso
Un clásico. Pasa siempre cuando llevamos nuestros degradados a las ferias de lanas – link a algún kokonki concreto-, cuesta elegir solo uno porque todos os parecen bonitos.
Cuando estés ante ese dilema recuerda: no estás viendo el ovillo en contexto.
Un ovillo puede ser divino por sí solo y no funcionar para nada contigo.

Yo estoy enamorada de esta combinación de colores, me parece preciosa. Pero soy invierno y sé que me quedaría fatal.
Cómo elegir ovillos multicolor sin equivocarte

Este tipo de ovillos degradados (puedes verlos aquí) enamoran.
Pero es clave aprender a mirarlos con un poquito más de intención antes de comprarte uno.
Porque en este caso ya no estás eligiendo solo un color, sino una combinación completa que tiene que armonizar con tus rasgos.
Cómo analizar un ovillo degradado
Si quieres acertar con un degradado multicolor, hay dos cosas en las que deberías fijarte:
- El color dominante
- La temperatura de la paleta
1- El color dominante
No todos los colores de un ovillo pesan lo mismo a nivel visual.
Suele haber uno o dos tonos que destacan más. Bien porque ocupan más metraje o porque visualmente llaman más la atención.

Aunque en este chal destaca visualmente la franja de celeste, los dos tonos verde oscuro de la parte superior son dominantes, porque en conjunto tienen más metraje.
Si las tonalidades tienen más o menos el mismo peso visual y el mismo metraje, también podemos definir el color dominante según el patrón que tejamos.

Aquí hay el mismo metraje de azul celeste que del verde mar con el que hemos tejido la puntilla del chal. Pero el azul destaca más porque las vueltas tejidas con él son más cortas y, por tanto, la zona de ese color parece más ancha. Mientras que el verde mar, al ser el último color, es el borde completo del chal y ha necesitado bastantes más puntos para terminar una vuelta.
Cuando identifiques el color o colores dominantes hazte la siguiente pregunta:
¿Ese color me favorece?
Porque aunque el resto de colores te gusten, si el dominante no funciona contigo, lo notarás en la prenda terminada.
2 – La temperatura de la paleta
Aquí no mires color por color. Mira el ovillo en su conjunto:
¿Es de tonos cálidos o fríos?

Este es más difícil de clasificar, porque tiene exterior frío e interior más cálido. Así que aquí aplicaríamos la regla del color dominante.
Si tienes claro tu subtono de piel, este paso te ayuda a descartar combinaciones muy rápido.
Y si dudas, vuelve al paso anterior. El color dominante suele darte la pista.
Un truco para elegir tus degradados sin fallar
Fíjate en los extremos del degradado.

Los primeros colores (empieces por fuera o por dentro del ovillo) son normalmente los que van a quedar más cerca de tu cara. Y, por tanto, los más importantes.
Si uno de los extremos te favorece, puedes hacerlo funcionar. (Teje el proyecto recordando que ese extremo debería quedar cerca de tu rostro).
Si ninguno de los extremos te encaja, probablemente no sea el mejor ovillo para ti.
¿Y si te enamoras de un color que claramente no es para ti?
Seguro que te pasa en algún momento.
Pero esto no va de prohibirte colores, sino de aprender a elegir mejor dentro de ese color.
Por ejemplo, si te gusta mucho el rojo:
No es lo mismo un rojo cereza (más frío y profundo), que un rojo tomate (muy cálido y luminoso).

Los dos son rojos, pero no producen el mismo efecto sobre tu piel.
Muchas veces no necesitas cambiar de color, sino de matiz (que sea más pastel, más vibrante, más oscuro, más claro…).
En resumen
No necesitas hacerlo perfecto ni acertar siempre. Pero en cuanto empiezas a entender qué colores funcionan contigo, algo cambia.
Dejas de comprar por impulso y empiezas a elegir ovillos que se convertirán en prendas que querrás ponerte cada día.
Al final, tejer y ganchillar va de disfrutar el proceso. Pero también de sentirte más tú cuando llevas puesto lo que has creado con tus propias manos.
Consejo final si te cuesta combinar colores
En esta entrada del blog has aprendido a descubrir qué colores te favorecen más.
Sin embargo, lo de combinar unos con otros ya es otra historia.
Y como sabemos que es algo que suele costar bastante, hemos creado la guía gratuita: “Aprender a combinar colores”.

Es práctica y fácil de aplicar.
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