Empezando a dibujar

Papel y Aguja

Publicado: 19/03/2021
blog de creatividad y manualidades

Hoy toca contaros cómo empezó todo para mí, Desi, la chica de los lápices en Papel y Aguja.

Cuando somos niños, pasamos muchas horas con las mesas (o el suelo) llenas de lápices de colores, ceras y rotuladores. Las neveras de casa van cambiando la decoración día tras día y todos creemos que nuestros dibujos son los mejores del mundo.

Yo no era diferente. El mejor regalo de navidad era una caja de colores y un libro con dibujos para colorear.

Una de nuestras tías intentó todo por aficionarme al mundo de las agujas: punto de cruz, punto, ganchillo, aguja mágica (o la versión de la época –hace un par de décadas); pero la única del grupo de primos que no se aburrió con la costura fue Laura. Los demás dejamos un rastro de trabajos sin terminar que todavía están guardados por ahí.

Pero fue esa misma tía la que me introdujo en el mundo de la pintura por pura casualidad. Un día la acompañé a enmarcar uno de sus cuadros de punto de cruz y en la tienda estaban dando clases de dibujo.

Era 1997.

Avancé muy rápido con los lápices porque la meta de todos en clase era llegar al óleo. Aprendíamos cómo dar sombras, volumen, cómo “ver” el color y conseguirlo sin necesidad de tener toda la gama de colores.

 

dibujo a lapiz de colores polychromos fabercastell

Uno de mis primeros dibujos a color

 

El óleo se convirtió en mi refugio y aunque soy extremadamente perfeccionista, pintar detalles me relaja.

 

Paisaje primaveral al óleo.

 

He estado dibujando y pintando desde hace más de 20 años y hasta hace bien poco no consideraba la idea de vender mis obras. Cuando montamos la tienda, teníamos claro que queríamos una sección para papelería bonita y que también íbamos a incluir los trabajos tejidos de Laura, pero ¿incluir mis dibujos? ¿Quién los iba a querer?

Preparé unas pocas láminas de flores que iban a ser decorativas, pero acabé poniéndoles un precio (por contentar a mi hermana y mis padres) y ahí quedó la cosa.

 

dibujo rosa realista con lapices de colores fabercastell

La primera de las rosas de Papel y Aguja

 

A la gente le gustaban los dibujos, pero nadie se interesó realmente por ellos. Sin embargo, en los ratos libres yo seguía dibujando en la tienda y cuando empezaron a preguntarnos por unicornios, decidí probar a ver qué salía.

Y a partir de ahí empecé a dibujar marcapáginas: con mis diseños de flores, unicornios y con ideas personalizadas para los clientes.

 

Marcapáginas de rosas dibujadas con lápices de colores

 

Mi único límite son los retratos. Nunca me llamó la atención cuando iba a clases, así que no trabajé más en ello y a día de hoy sigue sin ser una temática en la que me guste trabajar.

En óleos me apasionan los paisajes y la arquitectura y para los lápices de colores prefiero motivos más sencillos, más fáciles de adaptar a diferentes diseños y tamaños.

Otras técnicas

También he empezado a trabajar las acuarelas después de años creyendo que eran demasiado difíciles de manejar. Sigo sin sentirme tan cómoda como con el óleo, por ejemplo, pero estoy disfrutando del aprendizaje y descubriendo estilos y diseños nuevos que nunca podría aplicar en otras técnicas.

 

Ejercicio de flores de acuarela.

 

El punto de inflexión para mí como artista ha sido Papel y Aguja. Antes de darnos a conocer al mundo, no creía en el valor de mis obras (todo el mundo lo quería todo regalado pero nadie estaba dispuesto a pagarme), pero gracias al público que nos visitaba y a los clientes fieles que siempre volvían a por más regalos personalizados, conseguí abrir mis alas y creer en mi trabajo.

En estos momentos, tenemos en la tienda una sección entera dedicada a mis dibujos y estamos deseando enseñaros todo lo que estamos preparando de cara a este año: nuevos diseños, nuevos productos y nuevas técnicas.

 

Mini marcapáginas de plumas que incluimos gratis en cada pedido.

 

El trabajo hecho a mano es lento pero de calidad. Nuestros dibujos están realizados sobre papel de alto gramaje y con lápices de pigmentación de calidad. Y aunque necesitarían muchas horas de exposición directa al sol para perder parte de su color, siempre os recomendamos que mantengáis las láminas en zonas donde el sol no les dé directamente.

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